domingo, 19 de febrero de 2012

LA IMPORTANCIA DE LA ENTONACIÓN

Antes de que empecéis a exponer en clase  vuestros trabajos quiero que prestéis atención a la importancia que la entonación tiene a la hora de comunicar y expresar ideas.
Si hay unos profesionales  que utilizan la entonación para mantener el interés y transmitir ideas son los periodistas radiofónicos.
Escuchad el video y leed al mismo tiempo el artículo de opinión. Prestad atención a los continuos cambios en la entonación , a las pausas entre idea e idea, a cómo se eleva la voz en determinadas palabras para dar ritmo .........  y también, por supuesto, al contenido de la información. Es un extracto de un  editorial del periodista Carlos Alsina que dirige y presenta un programa de tertulia en Onda Cero.



Personas con cara y ojos


Les voy a decir una cosa.

Una de las expresiones más raras que gustan de utilizar los políticos de todos los colores es ésta que dice que los datos del paro no son sólo cifras, porque detrás de cada número hay, atención “personas con cara y ojos”. Esta extraña tendencia a mencionar los ojos como si no formaran parte de la cara y, sobre todo, a “humanizar” a las personas como si el mero hecho de ser precisamente eso, personas, no resultara suficientemente humano, revela, aparte de una cierta limitación para la expresión oral, un empeño chocante en recordarnos a todos algo que de sobra todos sabemos: y es que un parado es una persona (efectivamente), como lo es un trabajador, como lo es un empresario, como lo es una madre y como lo es un presidente del gobierno.

En efecto, los datos económicos -los indicadores que manejamos los medios, y los analistas, y los gobiernos- son, en última instancia, el reflejo de la difícil situación (cada vez más difícil) que esta sociedad está pasando. Es decir, personas con cara y ojos; y boca, y nariz, y orejas, que suelen ser menos bonitas que los ojos pero también forman parte de la mayoría de las personas (la excepción son los desorejados). La contabilidad nacional es lo más parecido a un notario, no porque pueda casar gente, sino porque levanta acta, da fe, de cuál es la situación económica (y por extensión, social) de España. Los datos que publica cada tres meses el Instituto Nacional de Estadística son la objetivación, la plasmación en un número, de lo bien o lo mal que han ido las cosas, en un trimestre determinado, y dado que se publica mes y medio después de que ese trimestre terminara, acostumbrar a contar aquello que ya se sabía o, cuando menos, se intuía por las percepciones y los otros datos, parciales, que se veían conociendo.

Hoy la Contabilidad Nacional ha confirmado que el último trimestre de 2011 fue el más duro del año pasado, con una caída de nuestro producto interior bruto del 0,3 y de la demanda nacional en un 1,5 %, que esto, lo del consumo (un punto y medio en un trimestre) más que caída es hundimiento. La principal razón de que el indicador global del PIB se nos haya puesto en rojo es la caída del consumo. Caída que es perfectamente coherente con los otros datos que conocemos: si cada vez hay más personas en paro (con horizonte incierto y teniéndose que apañar, en el mejor de los casos, con un subsidio que no da para muchas alegrías), si los salarios, en la práctica, ya se vienen rebajando, y si las administraciones públicas se han aplicado la regla de gastar menos y también, por tanto, están consumiendo menos bienes y servicios, lo insólito hubiera sido que el consumo creciera.

La familia que apenas tiene para pagar la luz, la letra del piso, la gasolina y las cosas de comer, no es que no se plantee gastar más, es que no le queda. Y la familia que, después de afrontar todos sus pagos, aún tiene un colchón, lo que hace es guardarlo, ahorrarlo, por si acaso dentro de un mes, o de tres, o de seis, está peor que ahora, o se queda alguna de las personas de esa familia sin trabajo, o se presenta algún gasto imprevisto que, hoy por hoy, es el mayor temor de cualquier familia que ya vaya apurada, que pase algo imprevisto y tenga que sacar de donde ya no queda. Aumenta el ahorro. Cae el consumo. Porque detrás de esos datos está el comportamiento, en efecto de personas con cara y ojos. Y sabiendo que tenemos por delante un año pésimo, lo previsible es que esa tendencia se mantenga, de manera que para abril estaremos contando, ya de manera oficial, objetivada, que estamos -dos trimestres seguidos de caída- en recesión. Otra vez. Como en 2009. No con la intensidad, la profundidad de la caída de 2009, es verdad, pero viniendo de una situación mucho peor que la que teníamos antes de la otra recesión: aunque ahora caigamos, caemos menos que entonces porque, en cierta medida, hemos tocado fondo.